viernes, 31 de julio de 2015

DONCEL ANTIGUO DE UNA ESPAÑA DESGARRADA


 



 
Manuel Fernández Espinosa

 

"Si no somos capaces de extraer de la guerra civil una lección moral, ese suceso no habrá sido más que una horrible matanza."
 
 
Con estas palabras nos lo recuerda D. Eduardo García de Enterría. Así se pronunció en cierta ocasión D. Alfonso García Valdecasas. Qué lejos del revanchismo de nuestros días, cuando se invoca la guerra civil con el perverso ánimo de dividir a los españoles.

En la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, D. Alfonso García Valdecasas era un prometedor intelectual granadino, que había ganado su cátedra de Derecho Civil, impartiendo clases en la Universidad de Salamanca a los veintitrés años, para luego regresar a su Granada natal. Al calor del magisterio filosófico de Ortega y Gasset, había dimitido de su cátedra en 1929 en protesta por el trato que la Dictadura dispensaba al movimiento estudiantil que trabajaba bajo las siglas F.U.E.

A principios de 1931, siguiendo la estela de Ortega y Gasset, García Valdecasas se adhirió a la Agrupación al Servicio de la República, siendo diputado de las Cortes Constituyentes.

Entre 1931 y 1932 García Valdecasas asiste al siniestro giro que está experimentando la II República hacia posiciones cada vez más sovietizantes. Por ello mismo, en 1932 abandona la Agrupación al Servicio de la República, y viene a fundar el Frente Español. En el Frente Español figurarán personajes como María Zambrano, Antonio Sacristán, José Antonio Maravall, etcétera -lo que da muestra de la heterogénea composición de dicho grupo.

En 1933 el Frente Español se escinde entre los que quieren rectificar la República desde dentro, y los que, admirados por el triunfo del nazismo en Alemania, piensan que España puede ensayar una refundación del Estado con parámetros conservadores. García Valdecasas será uno de los que acarician la idea de la fundación de lo que llamó el gran Víctor Pradera "El Estado Nuevo". En 1933 apuesta por el "Estado corporativo", muy próximo a las posiciones de Víctor Pradera, y muy pronto entra en contacto con José Antonio Primo de Rivera.

El 29 de octubre de 1933, García Valdecasas, José Antonio Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda constituían, en el llamado acto del Teatro de la Comedia, la Falange. Ante unas dos mil personas, el triunvirato pronunció su discurso. García Valdecasas afirmaría después -según revela Stanley J. Payne- que a él se le había invitado a un acto de "afirmación española", ignorando lo que se traían entre manos José Antonio y Ruiz de Alda. Tal sería su sorpresa que, cuando el público lo saludó brazo en alto al modo fascista, García Valdecasas "respondió levantando los dos brazos" -según narra el ABC del 31 de octubre de 1933. A las dos semanas de aquel evento por el cual se constituía la Falange Española, García Valdecasas se casaba y se marchó de viaje de novios. A su regreso, la Falange Española estaba ya en manos de José Antonio.

García Valdecasas parecía condenado a embarcarse el primero en todo barco político, para ser el primer desilusionado. Así le pasó con la Agrupación al Servicio de la República, así le ocurrió con el Frente Español y así le ocurriría con Falange Española.
Teatro de la Comedia, en el centro D. Alfonso García Valdecasas,
flanqueado por Ruiz de Alda y José Antonio


No obstante, al término de la guerra civil, D. Alfonso García Valdecasas se embarcaría nuevamente en otra aventura, esta vez más intelectual que política. En noviembre de 1939, I Año de la Victoria, vendría a presidir el Instituto de Estudios Políticos, organismo que tenía la misión de rearmar ideológicamente a un flamante régimen fundado sobre las ruinas de una España desolada y estragada. Entre los miembros que dirigiría figuraban Melchor Fernández Almagro (gran amigo de García Lorca), Joaquín Garrigues (que había estado con García Valdecasas en Frente Español), o José Antonio Maravall. El Instituto de Estudios Políticos, dirigido por García Valdecasas, fomentó los estudios históricos, pero defraudaría las expectativas que el Régimen de Franco había puesto en él. Sin embargo, el Instituto de Estudios Políticos se dilató en el tiempo y vino a metamorfosearse en lo que, ya en la actual democracia, se hizo llamar Centro de Estudios Constitucionales.

Por si fuera poco, en 1944 Alfonso García Valdecasas era apartado de su magisterio, por sospechársele connivencias con el grupo de monárquicos que pretendía traer a D. Juan, el Conde de Barcelona, como alternativa al Nuevo Orden que encarnaba el Caudillo. Pese a este error que podemos imputarle, la figura intelectual de García Valdecasas permanece indemne cuando atendemos a su obra maestra, nos referimos a "El hidalgo y el honor", ensayo de la figura moral del Hidalgo.

Murió García Valdecasas en 1993, después de una vida entregada -aunque con yerros- al servicio de España, y por ello mismo -en los tiempos que corren- con más penas que gloria. Lo que pocos saben, y tuve el privilegio de recibir la confidencia, es que García Valdecasas tuvo parte en uno de los viajes que Martin Heidegger tenía encomendado realizar por algunos países amigos de Alemania. Pero viaje que no pudo realizarse.

En conversación privada con un veterano (que prefiere que omitamos su nombre), alguien que fue amigo íntimo de García Valdecasas, éste me refirió que, en otoño de 1943, cuando Europa se desgarraba en pleno fragor bélico, el famoso filósofo Martin Heidegger fue invitado a España para pronunciar unas conferencias. García Valdecasas había conocido a Martin Heidegger años antes en la Universidad de Friburgo. En concreto, los trabajos filosóficos que elaboró Heidegger pensando presentarlos en España fueron "La doctrina de la verdad de Platón (el mito de la caverna)", "Sobre la metafísica de Aristóteles" y "Hölderlin y la esencia de la poesía". La visita del gran filósofo alemán no pudo realizarse, debido al cariz que experimentó la suerte de Alemania en el año 1944. No obstante, estas conferencias -como decimos, hoy publicadas- fueron preparadas por el autor de "Ser y Tiempo" con la idea de dictarlas en España y Portugal.

Las ciudades españoles que estaban programadas en el viaje a España de Heidegger eran Madrid, Valencia y Granada.

Nadie mejor, para evocar a D. Alfonso García Valdecasas, que el mismo García Lorca que tanto lo apreció por el paisanaje, con estos versos:

"Alfonso pasea
por campos de trigo
lleno de granados
y de pajaritos.
Un campo de un dulce
cuadro primitivo
donde fuerte y casto,
profundo y sencillo,
pasea su pena
de doncel antiguo".

D. Alfonso, el Doncel... D. Alfonso, el hidalgo... D. Alfonso García Valdecasas, un patriota que hoy he querido recordar y homenajear. D. Alfonso García Valdecasas, un doncel antiguo en una España desgarrada.

BIBLIOGRAFÍA:

"Años de hierro. España en la posguerra 1939-1945", Pío Moa.

"De montañas y hombres", Eduardo García de Enterría.

"José Antonio Primo de Rivera", Julio Gil Pecharromán.

"Falange. Historia del fascismo español", Stanley G. Payne.

"Martin Heidegger", Hugo Ott.

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